sábado, 9 de abril de 2011

Los errores del árbitro jugaron en contra del objetivo Pincha

09.04.2011



El empate de anoche en cancha de Quilmes fue el resultado que estaban esperando todos aquellos equipos alineados debajo de la línea de Estudiantes. Por eso lo lamentó el Pincha, que para colmo de males debió sufrir un pésimo arbitraje de Patricio Loustau. Los errores del juez central fueron determinantes, porque dejó pegar y hasta ignoró un claro penal por mano de Tula en el área.
San Lorenzo, que está a sólo dos puntos de los albirrojos, festejó la igualdad porque es lo que salió a buscar y porque lo mantiene en la pelea grande, pues aún debe completar el partido suspendido con Vélez, por incidentes en el estadio de Liniers. Sumó jugadores en la mitad del terreno, hizo lo posible para achicar los espacios y ya en el segundo tiempo retrocedió hasta finalizar el encuentro prácticamente metido delante del arco de Migliore.
Estudiantes, que no mostró su mejor versión, corresponde aclararlo, igual mereció quedarse con la victoria. De los dos fue el que intentó siempre ganar metros, de quebrar la paridad. Pero la buena actuación del arquero y las equivocaciones del árbitro le restaron chances.
Migliore comenzó sacando en el ángulo un tiro libre de Leandro Benítez que tenía destino de gol cuando se llevaban jugados 18 minutos, y de ahí en más no falló nunca. El árbitro dejando en la nada un gol de Hernán Rodrigo López a los 36, en jugada de apreciación, con un off side de Leandro González en el media: permitiéndole la continuidad en cancha a jugadores que debieron ser expulsados y dejando pasar como si nada una mano de Tula que debió ser castigada con un penal.
Hubo barridas, tapones en alto, codazos y reclamos después de cada pitazo. Un desfile de faltas que calentaron los ánimos tanto dentro como fuera de la cancha, con gritos que bajaron desde las tribunas y entredichos en el campo, que más de una vez amenazaron con finalizar en un escándalo. Después de una plancha de Mercado a Guillermo Pereyra y de la citada mano de Tula, tras un cabezazo del RoRo López, el partido se le terminó de ir de las manos a Loustau.
Al margen de todas estas cuestiones, el partido apenas si levantó vuelo en determinado momento del primer tiempo. Ahí el Pincha, a partir de la claridad de Juan Sebastián Verón para conducir, y de la precisión de Leandro Benítez en la pegada, superó en el juego a San Lorenzo. Con situaciones de alto riesgo para Migliore.
En el complemento se hicieron más notables los objetivos: Estudiantes salió a romper el cero, San Lorenzo se aferró más fuerte al empate. Eso si, nadie imaginó el protagonismo que iba a alcanzar el árbitro, quien terminó permitiendo casi todo. Golpes desde todos los ángulos, dirigidos a quienes podían cambiarle el rumbo al juego a partir de su técnica. Enzo Pérez recibió de todos lados, hasta que Placente lo terminó de sacar de la cancha con una falta que le costó la tarjeta roja.
Ese clima casi de guerra que se desarrolló dentro de la cancha hizo que el fútbol pasara a un segundo plano, a pesar de lo cual sobre la hora, en la última jugada de peligro de la noche, un tiro libre de Benítez fue conectado de cabeza por Juan Pablo Pereyra, y la pelota salió junto a la base del palo izquierdo del arquero. Ahí terminó de sellarse el empate que significó un sabor agridulce para Estudiantes, porque dejó dos puntos en el camino y eso era lo que estaban esperando los que vienen detrás suyo en la tabla del Clausura.

Fuente: Diario EL DIA

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