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viernes, 24 de septiembre de 2010

El Estadio 57 y 1

Donde había barro, césped. Donde había hondonadas, llanura. Donde había ciclismo,
fútbol. Donde había dudas, certezas. Donde no había nada, algo tangible. Y luego
inmanente, perdurable e inexplicable.
No fueron los ladrillos, apilados con orden y sentido común, ni los arcos, primero de
madera sin tornear y luego de caño, ni siquiera los tablones, que movían sin moverse,
los que llenaron ese vacío cenagoso en terrenos de los Iraola. Fue la gloria eterna o la
mística trascendente, acaso ambas conjugadas o causa-consecuencia una de otra, las que
transformaron al Estadio de Estudiantes en un templo del fútbol. Este mes, esas tímidas
y serpenteantes líneas marcadas a mano por los propios dirigentes en sus albores y
luego entrañable armazón de hierro, madera y hormigón, cumplieron un siglo de vida.
Para ser objetivos: 57 y 1 se inauguró el 25 de diciembre de 1907, pero sin tribunas ni
alambrado. Luego, tuvo la primera platea techada del país y un sistema lumínico de
excepción para la época.
En el Estadio, ese que no se ve, pero que sigue estando. De hecho, así fue concebido: ni
siquiera con alambrado, mucho menos con tribunas.
Estudiantes no nació en 1907, pero sí su segundo campo de juego. Hay que remontarse
en el tiempo y abstraerse de tanta tecnología para tomar consciencia de cómo eran
aquellos días. La Plata tenía los grandes edificios públicos terminados, pero casi no
había casas. Dardo Rocha tuvo que importar viviendas de madera, las mismas que se
usaron en EE.UU. en la expansión al Oeste, para cobijar a los primeros moradores, en
su gran mayoría obreros (muchos de ellos también importados) y empleados públicos
que obligados por un decreto del mismo fundador, tuvieron que mudar su residencia de
Buenos Aires a la nueva capital para no perder el trabajo. Imagínese: ni Rocha vivía
acá.
La avenida 1, para entonces la principal de la ciudad, sobresalía por una fastuosa arcada
en el ingreso al Paseo del Bosque. Los inmigrantes que desembarcaban del Puerto
pensaban que era el ingreso a La Plata. En las calles casi no había árboles y en 57 y 1
funcionaba un velódromo, a metros del tranvía que llegaba por 54.
Con apenas meses de vida, los fundadores de Estudiantes y un grupo de amigos le
daban a la de tientos en partidos de hacha y tiza en 19 y 51. Félix Tettamanti (su familia
era la dueña de una empresa de tranvías) había donado esos terrenos, que estaban
pegados a la estación de ferrocarriles “La Clementina”. Obvio: no había nada y aunque
parezca increíble este lugar era casi un suburbio de la ciudad. Así, cada vez que
terminaban un partido tenían que levantar todo, hasta los arcos. No se crea que la
inseguridad es patrimonio del siglo XXI.
El debut de Estudiantes en esa cancha fue ante Nacional Juniors, con victoria 2 a 0
gracias a conquistas de Horacio Tolosa y Raúl Sussini (los jugadores se habían
cambiado en los galpones del ferrocarril). Esta también fue el escenario de una batahola
de consideración, cuando enfrentó a un combinado de la Liga platense. Los
protagonistas se pegaron de lo lindo, hasta que a los 30 minutos del primer tiempo se
suspendió lo que se daba.
Nazario Roberts, quien puso en marcha el más ambicioso plan de forestación de la
ciudad, fue elegido presidente e inmediatamente orientó la brújula para armar una
cancha presentable. El Gobierno de la Provincia cedió las tierras que formaban parte del
Bosque, otrora propiedad de los hacendados Iraola, y se arremangaron hasta los
caballeros más almidonados para trabajar. Rellenaron, emparejaron y construyeron una
casilla a dos aguas, la primera edificación que tuvo el predio. También contrataron a una
cuadrilla de 12 peones, a 2,20 pesos la sudorosa labor.
El 25 de diciembre de 1907 se inauguró la finalmente la cancha con una ceremonia
social. Ese día no hubo fútbol. El 4 de marzo de 1908 el Club se afilió a la Federación
Argentina de Football (también existía la Asociación, donde jugaba Gimnasia). Tres
días más tarde la CD adoptó el uniforme: blusa roja con una franja blanca vertical y
pantalón negro. Posteriormente, aceptó más bastones y más angostos.
El primer partido en 57 y 1 tuvo dos curiosidades. Fue ante La Plata Fútbol Club
(victoria por 2 a 1) y por primera vez se cobró entrada, a 10 centavos cada una. Los
socios, alrededor de 1.000, entraron gratis con una tarjeta de tela que confeccionó la
imprenta Sesé y Larrañaga.
En 1912, mientras el equipo peleaba el campeonato de Primera, se terminó de construir
la tribuna con techo, la primera de su tipo en el país.
Y así siguieron los avances. Durante la presidencia de Jorge Hirschi, entre 1927 y 1932,
se colocó el alambrado olímipico, se embaldosó el predio, se construyó la pileta y el
restorán estilo Tudor. Ya en 1937 se incorporaron las cinco torres de iluminación,
consideradas un avance de magnitud para la época. En 1943 se anexaron más plateas a
la techada de estructura madera, la cual pereció por completo ante las llamas el 2 de
octubre de 1960. Ese año comenzó a tomar forma la nueva techada, de hormigón. El 8
de agosto de 1970 el Estadio fue bautizado como “Jorge Hirschi”, quien también fue
jugador del Club, integrante del primer equipo que ganó el título en 1913.
Contra lo que cree la mayoría, en 57 y 1 Estudiantes dio una vuelta olímpica luego de
ganar un partido definitorio: fue cuando venció a Nacional de Montevideo en la segunda
final de la Libertadores, en 1969. La historia reciente es la más divulgada.
Entre julio y agosto de 2007 las tribunas de arqueados tablones y la platea oficial fueron
derribadas por completo. El 4 de agosto de 2008 se retomaron las obras para formar la
nueva casa de Estudiantes. Aunque el halo del Estadio sigue en pie.

Fuente: Revista A!

jueves, 9 de septiembre de 2010

Estadio Jorge Luis Hirschi





El Estadio Jorge Luis Hirschi es la antigua cancha del Club Estudiantes de La Plata. Estaba ubicada en la avenida 1 entre 55 y 57, en la ciudad de La Plata, y contaba con capacidad para 23.000 espectadores.
La edificación fue demolida durante 2007 y, tras ratificarse el acuerdo firmado con el Municipio local, comenzó a construirse sobre el mismo predio el nuevo estadio del club, que tendría finalmente capacidad para 30.000 espectadores sentados y pasará a llamarse «Tierra de Campeones».
La institución estima jugar allí el 80% de sus partidos como local; y los restantes, ante equipos de mayor convocatoria y el clásico platense frente a Gimnasia, en el Estadio Ciudad de La Plata.

Inauguración
Entre 1906 y 1907, la tarea principal de los dirigentes albirrojos fue abocarse a la construcción de un estadio que tuviera las condiciones necesarias para que la Asociación del Fútbol Argentino aceptara inscribir al equipo en la categoría mayor, ya que la vieja cancha de las avenidas 19 y 51 (donde hoy se encuentra la Plaza Islas Malvinas) no cumplía con los requisitos reglamentarios. A través de las gestiones del entonces presidente del club, Nazario Roberts, se consiguió que el Gobierno provincial cediera los terrenos ubicados en 1 y 57, donde funcionaba el Velódromo de la Ciudad.
El estadio se inauguró el 25 de diciembre de 1907, luego de arduas tareas para poner en condiciones el campo de juego, sin partido inaugural pero con una gran fiesta popular que incluyó espectáculos musicales y proyección de películas.
Con una capacidad inicial para 2.000 simpatizantes, la cancha tuvo en sus comienzos un sector exclusivo para el público femenino sobre el lateral de la calle 115. Y entre 1970 y 2007, cuando fue demolido, llevó el nombre de Jorge Luis Hirschi, en homenaje a quien fuera integrante del primer plantel campeón de Estudiantes (en el título amateur de 1913) y presidente del club entre 1927 y 1932.
El último partido disputado en este estadio fue el clásico platense del 28 de agosto de 2005, por la 4ta. fecha del Torneo Apertura de ese año, cuando Estudiantes derrotó a Gimnasia por 1-0 con gol de José Luis Calderón.

Reformas
Los terrenos que el Ejecutivo provincial le había entregado a Estudiantes eran sumamente desparejos (de hecho, el equipo no pudo participar allí en el torneo oficial de 1907 por carecer de una cancha apropiada) y por eso se tuvieron que realizar diversas obras de refaccionamiento. En el emprendimiento trabajaron los socios, la Comisión Directiva y hasta el plantel profesional.
Tras la remodelación del campo de juego, lo primero que se edificó fue una casilla a dos aguas. En 1912 llegó la construcción de la tribuna con techo, la primera con esas características en el país, que a mediados del siglo pasado se incendió y fue reemplazada por la techada que se utilizó hasta la clausura del estadio en 2005; y el resto se fue completando con el correr de los años: en 1937 se agregó la iluminación (las cinco torres que daban luz a la cancha fueron consideradas, entonces, como la obra más importante de Sudamérica) y después vendría el alambrado olímpico y la nueva platea techada.
En un principio el estadio contaba con una capacidad de 28.000 espectadores, aunque a lo largo de los años, la cancha necesitó reformas permanentes, como la renovación de los tablones y del alambrado reduciendo el aforo a 23.000 espectadores.
El predio donde se ubicaba el estadio contaba, además, con una pileta de natación construida con medidas olímpicas reglamentarias, y con canchas de handball y de tenis, que actualmente funcionan en el Country Club de City Bell.

Jorge Luis Hirschi
Jorge Luis Hirschi fue jugador de fútbol y presidente de Estudiantes de La Plata. Integró el plantel que se coronó campeón amateur en 1913ocupó el máximo cargo dirigencial de la institución entre 1927 y 1932. En su homenaje, el club modificó el nombre del estadio en 1970.
Tambien integro el plantel del club de Gimnasia y Esgrima La Plata en el año 1903 cuando ese club participaba en eventos futbolisticos antes que deje el futbol, motivo de la fundacion de Estudiantes de La Plata por sus aficionados.

Fuente: Wikipedia
Imágenes: www.pinchapasion.net