Nervios en previa, lágrimas en el final. ¿Quién no miró hacia el cielo cuando Pezzota pitó el final? Fue imposible evadir la emoción, abstraerse de semejante locura.
Estudiantes vive uno de los momentos más importantes de su rica historia. Esto es así, objetivamente. No hay dudas. Quienes fueron testigos en Liniers de la heroica remontada nunca jamás podrán olvidar las sensaciones que allí experimentaron.
Tendrán algo para contar por el resto de sus vidas. Algo importante, muy importante.
Que trascendió las fronteras del fútbol doméstico, y también las de un simple resultado deportivo.
La campaña de Estudiantes conmovió hasta a las personas que no se inquietan ni cuando juega la Selección en el Mundial. También hasta a los propios hinchas de Boca (hay muestras de sobra). Anote algunos motivos: fue un canto a la fe, a la esperanza y una muestra cabal de dignidad en un momento del país cuando todo se valora muy poco. Hasta los mismos valores.
Por eso este equipo no sólo emocionó al Cholo, hombre hecho a imagen y semejanza del club, quien modeló desde el silencio y la incredulidad una formación tan maciza como decidida, con jugadores atrevidos, experimentados y ganadores. El resultado fue una consecuencia lógica.
Ya hay muchas más historias para contar como aquellas que transmitieron padres, abuelos y bisabuelos de otros años gloriosos como estos. Estudiantes no salió campeón por los imponderables del fútbol (Víctor Hugo dixit), sino que lo hizo como marca su historia. A lo grande, dejando una huella imperdurable. Con una formación que se recodará de memoria.
Si antes del torneo un enviado del cielo venía y le preguntaba cómo quería que Estudiante saliera campeón seguramente no se hubiera atrevido a pedir tanto. Victoria ante los cinco grandes, goleada clásica histórica, la racha más prolongada de triunfos desde que comenzaron los torneos cortos, la defensa menos goleada.
Muchos partidos, como frente a Gimnasia (7-0), a River sin Verón y Pavone, a Vélez de visitante con un hombre menos, a Newell’s con dos goles en los últimos cinco minutos de descuento con un pibe que debutaba en Primera, son merecedores por si solos de una historia digna de ser contada con lujo de detalles.
Además, para las futuras generaciones del siglo XXI la novena estrella trae consigo los avances de la modernidad: todos los goles, comentarios, relatos, voces de los protagonistas se podrán ver y escuchar por los siglos y los siglos gracias al VHS, CD, DVD, WAP, MP4, etc.
Los recuerdos ya no quedarán en páginas de revistas, diarios de época o en una testa prodigiosa, sino que recobrarán frescura con sólo apretar el botón del televisor o la computadora. Así, todo será más fácil de recordar o imposible de olvidar, como más le guste.
Hoy ya no queda hincha de Estudiantes sobre la faz de la tierra que no haya visto.
Fuente: Revista Animals!
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martes, 16 de noviembre de 2010
miércoles, 13 de octubre de 2010
martes, 12 de octubre de 2010
miércoles, 6 de octubre de 2010
La goleada de la historia
Lunes 16 de Octubre de 2006
El Pincha dibujó el resultado más amplio de todos los clásicos
La goleada de ayer se metió en la historia. No sólo por el marco que tuvo y por la trascendencia que un resultado de esas características adquiere, sino fundamentalmente porque se trata de la mayor goleada de la historia del superclásico platense.
Y a la hora de repasar la historia de la máxima cita futbolera de la ciudad, se ve que el "Pincha" había goleado en otras tres oportunidades por cifras muy contundentes, aunque todas fueron por 6 a 1.
La primera vez fue en el torneo de 1932, la segunda ocasión en el campeonato de 1948, mientras que la tercera fue en el torneo de 1968.
En ese sentido, los dos primeros triunfos habían sido en condición de local, y la última como visitante.
Asimismo, en el torneo Nacional de 1971, el "León" goleó en su estadio 5 a 1 al "Lobo".
Con la indiscutible victoria en el Estadio Ciudad de La Plata, Estudiantes sacó dos victorias de diferencia en el historial general de partidos, caracterizado por poseer una gran paridad.
Este es un detalle de las máximas goleadas de Estudiantes en el clásico platense:
El 13 de marzo de 1932, Estudiantes le ganó a Gimnasia por 6 a 1, con goles de Guaita (2), Zozaya (2), Castro y Ferreira, descontando Giúdice.
El 5 de setiembre de 1948, el Pincha volvió a repetir el resultado con conquistas de Infante (3), Pelegrina, Gagliardo y Barreiro, siendo Walter el autor del gol del Lobo.
El mismo resultado se dio el 7 de julio de 1968, pero esta vez en el estadio del Bosque. Para Gimnasia marcó Pignani para el Lobo, siendo los goleadores albirrojos Flores (2), Echecopar (2), Conigliaro y Segovia, en contra.
Por último, el 28 de noviembre de 1971, Estudiantes ganó por 5 a 1, con goles de Aguilar (3), Verde y Bedogni. Para Gimnasia marcó Sánchez.
El Pincha dibujó el resultado más amplio de todos los clásicos
La goleada de ayer se metió en la historia. No sólo por el marco que tuvo y por la trascendencia que un resultado de esas características adquiere, sino fundamentalmente porque se trata de la mayor goleada de la historia del superclásico platense.
Y a la hora de repasar la historia de la máxima cita futbolera de la ciudad, se ve que el "Pincha" había goleado en otras tres oportunidades por cifras muy contundentes, aunque todas fueron por 6 a 1.
La primera vez fue en el torneo de 1932, la segunda ocasión en el campeonato de 1948, mientras que la tercera fue en el torneo de 1968.
En ese sentido, los dos primeros triunfos habían sido en condición de local, y la última como visitante.
Asimismo, en el torneo Nacional de 1971, el "León" goleó en su estadio 5 a 1 al "Lobo".
Con la indiscutible victoria en el Estadio Ciudad de La Plata, Estudiantes sacó dos victorias de diferencia en el historial general de partidos, caracterizado por poseer una gran paridad.
Este es un detalle de las máximas goleadas de Estudiantes en el clásico platense:
El 13 de marzo de 1932, Estudiantes le ganó a Gimnasia por 6 a 1, con goles de Guaita (2), Zozaya (2), Castro y Ferreira, descontando Giúdice.
El 5 de setiembre de 1948, el Pincha volvió a repetir el resultado con conquistas de Infante (3), Pelegrina, Gagliardo y Barreiro, siendo Walter el autor del gol del Lobo.
El mismo resultado se dio el 7 de julio de 1968, pero esta vez en el estadio del Bosque. Para Gimnasia marcó Pignani para el Lobo, siendo los goleadores albirrojos Flores (2), Echecopar (2), Conigliaro y Segovia, en contra.
Por último, el 28 de noviembre de 1971, Estudiantes ganó por 5 a 1, con goles de Aguilar (3), Verde y Bedogni. Para Gimnasia marcó Sánchez.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
sábado, 25 de septiembre de 2010
viernes, 24 de septiembre de 2010
jueves, 16 de septiembre de 2010
Se dieron la mano en el momento justo
Por VICTOR HUGO MORALES (17.12.2006 - 05:18)
El hombre de la Diagonal caminó en triángulo, hacia ninguna parte, ese 17 de setiembre, después de la derrota ante Central. El negro Wanchope todavía le gritaba el gol en su cara, mientras él empezaba a enrollar su bandera con el cansino pesimismo de los últimos 23 años. Novenos, quedaron, y en eso iba pensando, penando, sobre pasos lentos y reproches viejos. ¿Cómo podía imaginar, que ese mismo día estaba iniciándose la mayor hazaña de Estudiantes de La Plata, que empezaba la semana siguiente la más espléndida de las primaveras, que suyos serían el verano y estas ganas de vivir? El año loco de Simeone, despidiendo su vida de jugador justamente ante Estudiantes para dirigir a Racing y el de Juan Sebastián Verón, que venía de ganar en el primer semestre la Liga y la Copa de Italia, se dieron la mano y el corazón en el momento justo de sus vidas, y crecieron desde el pie, el fútbol, la convicción, la fortaleza moral de los pincharratas. Aquel gol del costarricense sería el penúltimo dolor del campeonato, hasta el grito doblemente hiriente de Choy González cuando, otra vez, las, ilusiones parecieron astillarse definitivamente. Todo lo que vino fue una sucesión de victorias encadenadas, derribando cuanto se le cruzó en el camino hasta romper la tremenda paternidad de Boca, al que no le ganó durante diez años, como esperando una ocasión que mereciese la pena: esta final, que ya es la más elocuente de las fotos de la grandeza de Estudiantes. Independiente, San Lorenzo, Vélez, River y Racing, afirmaron el prestigio de su inédito viaje, pero fue ante Newell´s, memorable triunfo, cuando se instaló la sospecha de que algo fuera de lo común, de lo previsible, podía sucederle al fútbol argentino. Acrecentada en el mano a mano con River que definió jugando su partido más perfecto. El genio de Verón, el espíritu de Braña, las habilidades de Sosa y de Benítez, la dupla goleadora de Calderón y Pavone que nunca le había metido un gol Boca pero también los goles de oro del Flaco Alayes y de los demás, elevaron a Estudiantes hasta un podio que ya era hazaña, aun si no ganaba el torneo: ningún campeón de los últimos diez años había sumado tantos puntos. El personaje de la nota, uno entre miles que pueden hacerla suya, vivía ya de recuerdos. Era un muchacho cuando le empataron con siete al Gremio, se puso de novio en el 86, y se casó en el 89. Entregó a la causa dos hijos que hoy tienen 15 y 10 años, y siente desde siempre la mirada de los pibes a los que les había prometido las nuevas hazañas de Estudiantes. “Basta del cabezazo del Tata”, le dijo el mayor dos días después del gol de Wanchope. Y de que fuimos campeones del mundo gracias a Estudiantes. Quiero verlo ganar, no cuentos, dijo el mocoso, y ahí nomás nuestro personaje lo sacudió con un: “Ingrato... qué me decís de los siete goles a los triperos?”. La mitad de la vida, un poco más, ya estaba en deuda, con los intereses que cobran esos cargosos que cuando quieren te hacen sentir la culpa de que fue por vos que se hicieron fanáticos del Pincha. Si el abuelo es de La Plata y siempre fue de Independiente !Qué tanto! El miércoles, en la caravana de la gloria, se ocupó de manejar bien, porque la gente se pone loca. Algún bocinazo, nada más. Los dejo hacer a ellos...Si al campeonato lo quería por ellos, si yo ya estaba hecho, yo vi lo del 83, ¡qué me vienen a mí, con qué me van a venir. Los dejo sacar medio cuerpo del auto, la bandera al viento y esas ganas tremendas de entrar a La Plata “pa que sufran los que miran...” A veces, el fútbol, el maravilloso juego que hace posible que con dos mangos se pueda armar una historia ejemplar, ayuda a sentirse más papá que nunca. Por eso, ahora, el hombre de la Diagonal, mira la recta de sesenta kilómetros que lo lleva a su casa desde la cancha de Vélez, y quiere que el viaje no se termine nunca. Sabe adonde va; hoy, que es 13 de diciembre, una de esas fechas que son para toda la vida, aunque haya que esperar nietos para ganar otro campeonato. Pone los goles del relator al que le contó su pequeña historia. Los chiquilines los gritan: él los llora, manso, que la vida va. Va sublime en el tiro principesco de Sosa, va de prepo, va de guapo en el cabezazo de Pavone. En la pegada de Verón, las corridas de Angeleri y de Pablo Alvarez. Se queda en las manos de Andújar, en un rechazo del sarmientino Fernando Ortiz. ¿Y... qué me dicen ahora? ¿Acaso mentía, papá?.
Funete: http://www.clubestudianteslp.com.ar/
El hombre de la Diagonal caminó en triángulo, hacia ninguna parte, ese 17 de setiembre, después de la derrota ante Central. El negro Wanchope todavía le gritaba el gol en su cara, mientras él empezaba a enrollar su bandera con el cansino pesimismo de los últimos 23 años. Novenos, quedaron, y en eso iba pensando, penando, sobre pasos lentos y reproches viejos. ¿Cómo podía imaginar, que ese mismo día estaba iniciándose la mayor hazaña de Estudiantes de La Plata, que empezaba la semana siguiente la más espléndida de las primaveras, que suyos serían el verano y estas ganas de vivir? El año loco de Simeone, despidiendo su vida de jugador justamente ante Estudiantes para dirigir a Racing y el de Juan Sebastián Verón, que venía de ganar en el primer semestre la Liga y la Copa de Italia, se dieron la mano y el corazón en el momento justo de sus vidas, y crecieron desde el pie, el fútbol, la convicción, la fortaleza moral de los pincharratas. Aquel gol del costarricense sería el penúltimo dolor del campeonato, hasta el grito doblemente hiriente de Choy González cuando, otra vez, las, ilusiones parecieron astillarse definitivamente. Todo lo que vino fue una sucesión de victorias encadenadas, derribando cuanto se le cruzó en el camino hasta romper la tremenda paternidad de Boca, al que no le ganó durante diez años, como esperando una ocasión que mereciese la pena: esta final, que ya es la más elocuente de las fotos de la grandeza de Estudiantes. Independiente, San Lorenzo, Vélez, River y Racing, afirmaron el prestigio de su inédito viaje, pero fue ante Newell´s, memorable triunfo, cuando se instaló la sospecha de que algo fuera de lo común, de lo previsible, podía sucederle al fútbol argentino. Acrecentada en el mano a mano con River que definió jugando su partido más perfecto. El genio de Verón, el espíritu de Braña, las habilidades de Sosa y de Benítez, la dupla goleadora de Calderón y Pavone que nunca le había metido un gol Boca pero también los goles de oro del Flaco Alayes y de los demás, elevaron a Estudiantes hasta un podio que ya era hazaña, aun si no ganaba el torneo: ningún campeón de los últimos diez años había sumado tantos puntos. El personaje de la nota, uno entre miles que pueden hacerla suya, vivía ya de recuerdos. Era un muchacho cuando le empataron con siete al Gremio, se puso de novio en el 86, y se casó en el 89. Entregó a la causa dos hijos que hoy tienen 15 y 10 años, y siente desde siempre la mirada de los pibes a los que les había prometido las nuevas hazañas de Estudiantes. “Basta del cabezazo del Tata”, le dijo el mayor dos días después del gol de Wanchope. Y de que fuimos campeones del mundo gracias a Estudiantes. Quiero verlo ganar, no cuentos, dijo el mocoso, y ahí nomás nuestro personaje lo sacudió con un: “Ingrato... qué me decís de los siete goles a los triperos?”. La mitad de la vida, un poco más, ya estaba en deuda, con los intereses que cobran esos cargosos que cuando quieren te hacen sentir la culpa de que fue por vos que se hicieron fanáticos del Pincha. Si el abuelo es de La Plata y siempre fue de Independiente !Qué tanto! El miércoles, en la caravana de la gloria, se ocupó de manejar bien, porque la gente se pone loca. Algún bocinazo, nada más. Los dejo hacer a ellos...Si al campeonato lo quería por ellos, si yo ya estaba hecho, yo vi lo del 83, ¡qué me vienen a mí, con qué me van a venir. Los dejo sacar medio cuerpo del auto, la bandera al viento y esas ganas tremendas de entrar a La Plata “pa que sufran los que miran...” A veces, el fútbol, el maravilloso juego que hace posible que con dos mangos se pueda armar una historia ejemplar, ayuda a sentirse más papá que nunca. Por eso, ahora, el hombre de la Diagonal, mira la recta de sesenta kilómetros que lo lleva a su casa desde la cancha de Vélez, y quiere que el viaje no se termine nunca. Sabe adonde va; hoy, que es 13 de diciembre, una de esas fechas que son para toda la vida, aunque haya que esperar nietos para ganar otro campeonato. Pone los goles del relator al que le contó su pequeña historia. Los chiquilines los gritan: él los llora, manso, que la vida va. Va sublime en el tiro principesco de Sosa, va de prepo, va de guapo en el cabezazo de Pavone. En la pegada de Verón, las corridas de Angeleri y de Pablo Alvarez. Se queda en las manos de Andújar, en un rechazo del sarmientino Fernando Ortiz. ¿Y... qué me dicen ahora? ¿Acaso mentía, papá?.
Funete: http://www.clubestudianteslp.com.ar/
domingo, 5 de septiembre de 2010
Estudiantes y Boca, protagonistas de la primera final en la historia de los torneos cortos
Por primera vez en la historia de los torneos cortos, el campeón se decidió a través de un partido de desempate. Los protagonistas fueron Boca Juniors y Estudiantes, que habían finalizado el torneo con 44 puntos.
El partido se llevó a cabo en el Estadio José Amalfitani, el miércoles 13 de diciembre de 2006. El ganador fue Estudiantes, por 2 a 1. Luego de ir perdiendo desde los 4 minutos por 1 a 0 con gol de Martín Palermo, logró revertir el resultado gracias a los goles de José Sosa y Mariano Pavone en el segundo tiempo.
Fuente: Wikipedia
sábado, 4 de septiembre de 2010
Titulares en la final del Apertura 2006 contra Boca
21 - Andujar
14 - Angeleri
6 - Alayes
19 - Ortiz
2 - Alvarez
20 - Galván
22 - Braña
11 - Verón
7 - Sosa
17 - Lugüercio
16 - Pavone
Plantel campeón Torneo Apertura 2006
Arqueros
Albil, Damián Gonzalo
Andujar, Mariano Gonzalo
Herrera, Martín Horacio
Defensores
Alayes, Agustín
Bianchi, Bruno Félix
Noguera, Diego
Brítez, Ezequiel
Alvarez, Pablo Sebastián
Ortiz, Fernando
Nuñez, Jorge
Basanta, José María
Mosquera, Josimar
Angeleri, Marcos Alberto
Casierra, Mauricio Ferney
Volantes
Saucedo, Gonzalo
Sosa, José Ernesto
Huerta, Juan Augusto
Cominges, Juan Elías
Verón, Juan Sebastián
Benítez, Leandro Damián
Morales, Leonardo Marcelo
Piatti, Pablo
Braña, Rodrigo
Delanteros
Caballero, Diego
Galván, Diego Alberto
Maggiolo, Ezequiel Carlos
Guerrero, Francisco
Pavone, Hugo Mariano
Calderón, José Luis
Lugüercio, Pablo Ariel
DT: Diego Pablo Simeone
Albil, Damián Gonzalo
Andujar, Mariano Gonzalo
Herrera, Martín Horacio
Defensores
Alayes, Agustín
Bianchi, Bruno Félix
Noguera, Diego
Brítez, Ezequiel
Alvarez, Pablo Sebastián
Ortiz, Fernando
Nuñez, Jorge
Basanta, José María
Mosquera, Josimar
Angeleri, Marcos Alberto
Casierra, Mauricio Ferney
Volantes
Saucedo, Gonzalo
Sosa, José Ernesto
Huerta, Juan Augusto
Cominges, Juan Elías
Verón, Juan Sebastián
Benítez, Leandro Damián
Morales, Leonardo Marcelo
Piatti, Pablo
Braña, Rodrigo
Delanteros
Caballero, Diego
Galván, Diego Alberto
Maggiolo, Ezequiel Carlos
Guerrero, Francisco
Pavone, Hugo Mariano
Calderón, José Luis
Lugüercio, Pablo Ariel
DT: Diego Pablo Simeone
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