sábado, 5 de febrero de 2011

Habla con su trabajo

05.02.2011

La herida está abierta y seguramente llevará mucho tiempo para cicatrizar. El abrupto alejamiento de Alejandro Sabella de la dirección técnica de Estudiantes y ante la inminente puesta en marcha de la competencia oficial será un tema para debatir por un largo rato. La decisión que tomó Pachorra no fue de la noche para la mañana, sino que conociendo la clase de persona -de perfil bajo y sin declaraciones rimbombantes- habrá meditado largamente el hecho de decir: "me voy, me voy".

Claro que esta determinación que tomó Alejandro Sabella no debe manchar todo lo que hizo durante sus veintitrés meses de trabajo al frente del plantel profesional albirrojo. Pachorra entregó todo, como dijo aquel 15 de marzo de 2009 -durante la conferencia de prensa de presentación desarrollada en las instalaciones de la Confitería del Golfo del Country Club de City Bell- dio el ciento diez por ciento en su faceta intelectual y laboral para y por Estudiantes, pero un día dijo "basta". Quizá no era el momento más indicado, pero también hay que respetar la decisiones de las personas.

Sin lugar a dudas con la ida de Alejandro Sabella se cierra uno de los ciclos más éxitos de la historia del club de avenida 53. Con Pachorra, en el banco, y un fantástico grupo de jugadores, Estudiantes volvió a ganar la Copa Libertadores de América después de cuarenta años en una verdadera epopeya en el Estadio Morumbí de Belo Horizonte al vencer a Cruzeiro. El conjunto albirrojo siempre se mantuvo en la elite del fútbol internacional y a poco estuvo de quedarse con el Campeonato Mundial de Clubes de Abu Dhabi ante el mismísimo Barcelona de Messi y compañía.

A lo largo del período de Alejandro Sabella como director técnico, Estudiantes jugó 97 partidos. Ganó 58, empató 21 y perdió 18 redondeando de esta manera un efectividad del 67 por ciento. Números de una campaña que resaltan aún más la tarea y la dedicación de Pachorra a lo largo de los dos años de trabajo apuntalado por un grupo de jugadores que siempre le respondió a lo que él pretendía dentro de la cancha.

La mano de Sabella se vio todavía más en la coronación de Estudiantes en el último torneo Apertura 2010. En este certamen tuvo que sortear un sin número de inconvenientes con las lesiones que persiguieron al plantel, pero supo diagramar un esquema que le permitió alcanzar la estrella numero "11" que se hacía desear para la institución albirroja.

Alejandro Sabella debe estar más que dolido por la decisión que tomó, porque es un hombre de Estudiantes. Será difícil que salga a dar las razones de su alejamiento, porque como hombre del riñón del club sabe muy bien que las cosas quedan de la puerta para adentro. Por ahora, Pachorra "habla" por su trabajo y sus números asombrosos, que lo llevaron a transformarse en el mejor técnico de la actualidad del fútbol argentino.

Fuente: Diario EL DIA

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