sábado, 15 de enero de 2011

La función junto al mar ratificó que Barrientos le sumará talento

15.01.2011

El autor del gol más lindo mostró habilidad, pegada y perfil de un enganche con el viejo "espíritu de potrero"

¿Para qué podía servir el primer partido de la pretemporada, ante la reserva de Racing que saltó a la cancha, en pleno luto, sólo para cumplir con un compromiso asumido por sus dirigentes? Más allá de las penosas circunstancias que envolvieron al show veraniego, era seguro que noventa minutos jugados "en serio" iban a dejar unas cuantas conclusiones válidas como para mitigar tanto "hambre de fútbol".

Y así fue. Con poquitos titulares del reciente campeón tutelando a una mayoría de jóvenes, que ya están plenamente identificados por los hinchas, la formación mixta decidida por Sabella hizo todos los deberes.

Mediante una abrumadora superioridad colectiva y con un cuarteto de muy interesantes destellos individuales (Benítez, Barrientos, Iberbia y Pereyra, en ese orden), Estudiantes, sin faltarles jamás el respeto a los pibes académicos, los fue triturando sin prisa y sin pausa.

En el primer tiempo, la diferencia fue un poco más notoria que en el complemento y eso se debió, en gran parte, al notable repertorio técnico de un "Chino" Benítez impecablemente disfrazado de Verón. Se copió de la "Bruja" y lo hizo aplicando un sano criterio de conducción. Su pie izquierdo funcionó siempre como el primer y fundamental eslabón en la cadena de juego. A los pases, cortos y largos con idéntica precisión, el sereno mediocampista que quizás empiece el semestre como suplente, marcó la gran diferencia del partido. Los chicos dirigidos por Juan Barbas lo miraban distribuir la pelota sin poder atorarlo. Semejante prolijidad para cruzar la mitad de la cancha potenció a ese "Pitu" arrabalero que, sin terminar todas bien, jamás pareció un extraño en el equipo. Se acomodó muy rápido. Adoptó la identidad de movimientos albirrojos con llamativa naturalidad.

Barrientos maneja con claridad todo lo que sabe un número diez clásico, pero "engorda" su oferta individual involucrándose, sin timidez, en situaciones defensivas. En la primera noche de Mar del Plata no le escapó a la fricción y hasta brindó la sensación de que se enciende con otro énfasis cuando pretenden hacerle sentir el rigor del roce físico.

Su debut mereció un aprobado tan grandote como incuestionable. Cada ronda de amigos "Pinchas", ya sea en una oficina platense o en cualquier café de la costa atlántica, repitió elogios para ese golazo con "caño" incluido que el flamante refuerzo selló a modo de inmejorable carta de presentación. El "Pitu" entró de primera en el corazón de la gente albirroja.

"BIEN "RANA", BIEN"

La mezcla de elogio y aliento brotaba del banco de suplentes cada vez que Raúl Iberbia, genuino producto de fabricación estudiantil, pasaba al ataque a fondo, con la cara roja, a punto de prendérsele fuego, sin guardarse nada, fiel a su generoso estilo. De ese modo se convirtió en estupendo gestor de la linda pepa que embocó Maxi Núñez.

Al "Rana" ya lo buscaron de Nacional de Montevideo y de Godoy Cruz de Mendoza y él, obediente, se conforma con las salteadas oportunidades que le van dando. No está como para sacarle el puesto a Ré, pero ya es una alternativa cada vez más valorada por Sabella.

Las líneas finales alcanzan para sugerirle a Pereyra que no se vuelque al callejón del medio, porque allí su aporte se embarulla. Por las bandas, tanto por derecha como por izquierda, se destacó nítidamente.

En el escueto repaso de los puntos oscuros, afloran algunas desprolijidades defensivas, especialmente por el lado de Roncaglia; también un par de salidas no bien resueltas por César Taborda y el casi nulo aporte en ofensiva de Carlos Auzqui.

Pasó el debut. Los primeros cuatro gritos del 2011 fueron con salitre incluido. Nada de lo ocurrido amerita un festejo alocado, aunque ¿a quién no le gusta empezar el año nuevo ganando?

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